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Danza impro
Autoevaluación
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Supongo que siempre estuvo en mí; una chispa vibrante que viajaba desde mi alma, mi cerebro… hasta convertirse en una historia, una canción, en un juego… en la escena.  

Una necesidad. 

Libertad… 

Quién imaginaría que aquella niña del 2006, de pelos despelucados, sonrisa achinada y rebeldía en su clase de Ballet; terminaría centrando el resto de sus días en la expresión del cuerpo, las emociones y la poesía. Arte. 

Primero llegó el Teatro Musical. Un refugio donde manifesté mis primeros intereses por la interpretación y la inmersión en un personaje. Encontré una magia al disponer todo mi ser en el entrenamiento y la proyección de una energía extra-cotidiana hacia el espacio escénico. 

Para ese momento creía haber creado mi perfil como artista, una triple amenaza completamente concentrada en el repertorio del Teatro Musical. Técnicas como la danza jazz, Ballet, tap y técnica vocal, me prepararía para aquel perfil específico que visualizaba. 

 Pero al quedarme encerrada en esa pequeña casa que había construido, me estaba reprimiendo de conocer un mundo infinito el cual me estaba esperando si tan solo tenía la valentía de salir por aquella puerta dorada. 

 

 Fue así como empezó el camino… 

 

Entré a la carrera de Artes Escénicas de la Pontificia Universidad Javeriana en el 2018. Un lugar que me retó y me enseñó a encontrar la simpatía por mi ser creador y poético que tanto ansiaba por nacer. 

 Mi mirada crítica, analítica y teórica se fueron agudizando. En la clase de Elementos de la Puesta en Escena I con Víctor Quesada, encontré un placer en analizar cada detalle del trabajo escénico. Encontrar nuevos caminos o propuestas que ayudaran a potenciar cada puesta en escena, fue toda una aventura. 

 En su momento, fue revelador experimentar con todos los elementos; el cuerpo, la mente, el espacio, la imagen, el sonido, la iluminación y el vestuario; la dramaturgia. La gran importancia que tienen todas las decisiones que se toman frente a estos elementos; la rigurosidad y atención al detalle. Cualquier decisión que se pase por alto o no se tome, igualmente hablará y contará algo al participante, sea o no sea lo deseado para dicha puesta. Estar en control. 

Un importante aprendizaje de este ejercicio final fue la valentía de seguir los instintos que aparecen en la mente como pequeñas voces que sugieren ideas en pro del crecimiento de una creación. Al ver las puestas de todos los artistas, Laura Pérez y yo nos dimos cuenta de que al fusionar nuestras puestas podíamos conseguir un gran resultado, evidenciando la similitud en nuestros pensamientos y receptividad de cada una frente a los nuevos elementos que la iban componiendo. Así, decidimos crear este nuevo performance mucho más complejo e interesante. Fue gratificante ver el gran resultado que se logra al trabajar en un equipo en el que hay tanta afinidad. 

Junto a esto descubrí una facilidad por la expresión escrita; organizar pensamientos e ideas en un texto que contenga lógica y que construya una narración concreta. En adición a lo anterior me di cuenta de que tenía un deleite en la composición visual de elementos en las puestas.  La estética y su coherencia con el universo que se está exponiendo es una de mis prioridades a la hora de crear. 

 Adelantándome en el tiempo, este fragmento de mi camino siempre estuvo complementado con dos asombrosas clases que me daban la libertad de diseñar, dejar salir un sueño que tuve y empecé en otros tiempos; ser arquitecta. 

 En el Laboratorio de Diseño para la Escena y el Laboratorio de iluminación con las maestras Milena Forero y Claudia Tobón respectivamente; me aferré a la composición visual. Los colores, el material, la rigurosidad, el uso consciente y orgánico de la arquitectura del espacio, la geometría, como la luz también cuenta una historia, la coherencia con el diseño de vestuario frente a un contexto y un estado anímico y presente de un personaje específico, construir. Básicamente, a pesar de no seguir con mi otra carrera y dedicarme ciento por ciento a las artes escénicas; encontré la tregua y la confluencia perfecta entre estas dos… a fin de cuentas ambas son arte. 

 Para mí, es casi como crear la magia. 

  

 Llega una nueva etapa; probar que todo es posible. 

  

El ciclo profesional empezó lleno de unas pocas certezas contrapuestas a este mundo de preguntas que aún tenía. ¿Qué camino quería tomar?  y ¿sería el indicado? 

  

Decidí darme la libertad de explorar, técnicas, laboratorios y ensambles que nunca tuve planeadas; de todo un poco. Buscar la interdisciplinariedad, en la creación. 

 

Seguí explorando la danza y su lenguaje. 

Después del ciclo básico, me vi expuesta a tantas nuevas sensaciones que no me podía permitir parar ahí. Mi cuerpo sentía que cada vez despertaba más áreas que antes habían estado en quietud total. Un lenguaje nuevo de creación que evoca nuevos pensamientos y sobre todo presenta otras culturas. En la Técnica básica de Danza Contemporánea con la Maestra Neva Ann Kenny e Iván Vargas, tuve la oportunidad de mezclar dos lenguajes de la danza que se complementan maravillosamente, el Ballet y la danza contemporánea; la técnica, la expresividad y la interpretación. Aquí atravesé en mi cuerpo tanto la rotación externa como la interna, bailar desde otro lugar me hizo reconocer más libertades que mi cuerpo iba experimentando poco a poco. Puedo decir que amplié mi “léxico” de movimiento. Fue emocionante lograr hacer muchas cosas técnicas que no pensé posibles en mi cuerpo, a la vez que aprovecharlo como un nuevo impulso creativo. Encontré un cuerpo libre que intenta reinventarse y retarse con cada nuevo movimiento. De aquí en adelante en la carrera, mis creaciones en su mayoría empezarían desde la danza como una forma de libertad misma, así mi enfoque principal sea la teatralidad y la actuación. Los veo como parte de un todo, no son separados ni excluyentes. 

  

La voz es un elemento muy importante en mi identidad como artista. El proceso de aprendizaje con la maestra Juanita Delgado en el Laboratorio de voz cantada en paralelo con el Ensamble interdisciplinar me dio muchísimas herramientas para conectar el cuerpo y la voz, ahora en escena. Aprender la voz en términos de voz expandida me transportó a un universo completamente nuevo y fascinante. Encontré en la voz cantada y hablada el poder de moldear, dibujar y transformar el espacio y el cuerpo. La importancia de la voz en un personaje y su impacto en la escena y como en la exploración misma de encontrar la voz de este personaje, por inercia se encuentra el cuerpo mucho más orgánico y realista del mismo. 

  

En la técnica encontré libertad en la voz, aprendí a apoyarme en mi cuerpo entero como aparato resonador que, al dar potencia, también previene el riesgo de lesiones, activa el ser creador y explota el potencial de todas aquellas ideas en que su líder es la voz. Dando frutos en ese momento en mi primer solo cantado con guitarra para el ensamble interdisciplinar No se puede borrar. 

 

No existe para mí, mayor felicidad que cantar en escena. Es la verdadera esencia de quién soy. Este placer se repitió en el ensamble de Teatro Musical FAME, donde personifique a Carmen Díaz. Me metí en los zapatos de una rebelde adolescente con miles de sueños; con su voz perseguiría la fama. Fue como volver al primer capítulo, donde todo empezó. Pero me sentía más fuerte, ahora mil herramientas y conocimientos incorporados que realmente lo reflejarían en el producto final. 

Cuerpo, espacio y voz. “Vivirá para siempre”   

  

Ahora bien, hablando de errores, desaciertos y momentos de frustración, había una voz dentro de mí que estaba un poco perdida, restringida e inconforme. Para mí, la voz es crucial entenderla no sólo como una sonoridad proyectada sino también como algo por decir: en su forma física o escrita. 

  

En la Puesta en escena de Dramaturgia con María Adelaida Palacio y Víctor Quesada, me lancé a explorar esa voz interior que se expresaba en mis palabras, mis pensamientos. En paralelo a esta clase viví un momento personal que atravesaba y desequilibraba todas las áreas de mi vida, un momento cargado de emocionalidad y un desorden de pensamientos y acciones incoherentes. Lo único que quería hacer era encontrar un lugar seguro en que me pudiera esconder de mí misma. 

Así, pensé que explorar narrativas totalmente apartadas a lo que me sucedía internamente sería de gran ayuda. Estaba equivocada. En mi proceso en esta clase, con esconderme de mis pensamientos honestos, solo logré darle nacimiento a un Frankenstein de incoherencias y anécdotas que ocultaba muchas verdades que me recorrían.

Hoy, reflexionando en esta experiencia, aprendí que en momentos no está mal decirse verdades personales a través de este regalo tan poderoso que es la escritura. No está mal ser honesto con uno mismo, enfrentarse al otro yo que está escondido en el subconsciente. Aprendí a ser vulnerable y a dejarme llevar contando historias. Ser sincera conmigo, hablar de lo que conozco, ser cercana y aprovechar los sucesos afortunados y desafortunados para darle vida a mi escritura. 

  “Sometimes the only way out is through” 

“A veces la única forma de salir es atravesándolo”

 

 

 Retos y más retos. Momentos que endurecen la piel, pero rectifican el camino. 

 Al llegar la pandemia, mi barco navegó por unas aguas turbulentas guiadas por el caos. Tiempo latente que paralizó mi cuerpo y su movimiento. Un cuerpo que se rehusó a danzar en cautiverio encontró escapatoria en la cámara, la imaginación y la escritura. Mundos imaginarios que gritarían verdades incómodas que no quería escuchar en aquel momento. Pero que al sincerarse encontró escapatoria y liberación en otro país. 

 De este momento en la carrera hay aprendizajes que rescatar. Dancé y me dejé llevar por la improvisación, profundicé en sus reglas de juego que pueden ser muy específicas. Llevé mi cuerpo a nuevos retos tanto físicos como creativos. Encontrar siempre nuevas maneras y sensaciones de moverse y moldear el espacio junto a la maestra Jenny Ocampo. A la vez que coreografíe y dibujé todo un mundo junto a Angélica Barbosa a través de la danza en el ensamble ¿Sigues Ahí? dirigido por la maestra Neva Kenny. 

Resistir, resiliencia, COVID, caos. Todos la pasamos distinto, fue difícil, pero yo no lograba conformarme con nada. 

Un primer semestre virtual sin propulsión de la danza ni el esfuerzo físico dentro de unas cuatro paredes acostumbradas solo al descanso. Pero al entender que el cuerpo es sabio, busqué mi motivación de distintas maneras. Aquí, gracias a la clase de Actuación para la cámara junto a Manolo Orjuela, conocí el comienzo de una gran pasión. Plano cerrado, emociones saliendo a flor de piel desde el brillo más pequeño del alma, los ojos, una voz pequeña casi íntima, una poesía totalmente distinta a la que me venía ya relacionando. Pequeña, tímida, poderosa, todo valía. Todo lo captura aquella cámara. Además de la actuación y su sutileza, entra la dirección, el arte, colores, ambientes, mood. Me convertí por momentos en un equipo de producción entero para una pequeña escena. Así descubrí que querría seguir estudiando este campo de lo audiovisual y que aquellas experiencias y conocimientos previos me complementaban fantásticamente en este medio que va creciendo y arrasando de manera impresionante en el mundo.  

En consecuencia, mi camino tomó otro rumbo; por un lado, descubrí el amor por la cinematografía, componer en pantalla, actuar para ella, escribir para ella. Por el otro, tomar la decisión de finalizar mi carrera en Montreal, Canadá. 

Un nuevo comienzo que representaba el final de mi carrera universitaria. En la Universidad de Concordia tuve la posibilidad de seguir con la carrera en dos idiomas distintos; francés e inglés. También socialicé y forjé grandes amistades con maravillosos artistas, colegas con quienes vendrían emocionantes proyectos que serían presentados ese mismo año en el teatro DB Clarke de Montreal. 

Finalmente, en el mismo espacio presenté una pieza creada por mí. The 71st Day, aquí puse en práctica todas mis pasiones, dando vida a un performance de un cuerpo extraño… Un casi alíen que tomaba forma en la tenuidad, se movía desde su espalda y su extrañeza. Mi pregunta siempre fue... ¿cómo moverse desde la incomodidad? ¿Cuál es su velocidad? ¿Cómo crear solo desde la columna vertebral… invertida? 

 

Cierro un capítulo de inmenso crecimiento en mi vida. 

  

¿Paso siguiente? Seguir luchando por el sueño de vivir de y en esta profesión de artista. 

  

Cantar, actuar, escribir y diseñar; componer. 

  

Ahora continúan los viajes. Me encuentro en Nueva York empapándome de muchas ideas, rodajes, miradas artísticas creadas debido a la exquisitez que es la experiencia humana, única en cada ser. Arte único. 

Persigo mis sueños de crear para la pantalla, vivir en escenarios, exponer mis creaciones y ese mundo interno que se traduce en escenas, canciones y mucha poesía, sin olvidar viajar; viajar mucho.  

Confío en esta nueva etapa. Estoy pisando firme, gracias a todos y cada uno de los aprendizajes que el estudio de esta carrera me dejó.  

Juanita Santafe Sabogal.

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